La parada cardiaca súbita es un problema sanitario de primera magnitud. 

En España, se producen alrededor de 25.000 paradas cardiacas súbitas al año, la mayoría de origen cardiológico, en pacientes con edades comprendidas entre los 25 y los 74 años y con una supervivencia entre el 5 y el 7%.

La falta de circulación sanguínea durante varios minutos causa daños irreversibles en el cerebro, por lo que las primeras acciones realizadas por los primeros actuantes o intervinientes son imprescindibles; asimismo, el personal de emergencias juega un papel importante en estas situaciones.

Si estas acciones se realizan de forma encadenada se puede salvar la vida de una persona:

  • Alerta rápida a los servicios de emergencias
  • Inicio inmediato de una RCP por los testigos
  • Realización de desfibrilación precoz, si se dispone de un desfibrilador,

 

 

Estas acciones encadenadas se conocen como Cadena de Supervivencia, dentro de la cual la Resucitación inmediata por testigos y la Desfibrilación precoz son los eslabones fundamentales para la supervivencia de la parada cardiaca súbita. El uso precoz de los DEA dentro del conjunto de la Cadena de Supervivencia consigue un porcentaje de recuperación de las paradas cardiacas con buena función neurológica muy superior a la que se consigue cuando no se utilizan, o cuando su uso se retrasa. Una actuación rápida y de calidad aumenta entre 7 y 20 veces las posibilidades de supervivencia.

Nuestro programa de implantación de espacios cardioprotegidos responde a esta realidad y necesidad: Mejorar sustancialmente la supervivencia ante una Parada Cardiorespiratoria (PCR).

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